-
Empezó a gustarme New York, su aire picante y aventurero por la noche, y la satisfacción que produce en el ojo inquieto el parpadeo constante de hombres, mujeres y máquinas.
Empezó a gustarme New York, su aire picante y aventurero por la noche, y la satisfacción que produce en el ojo inquieto el parpadeo constante de hombres, mujeres y máquinas.