-
Parte de su problema era Percy. Luchaba como un demonio, arremolinándose entre las filas de los defensores con un estilo completamente heterodoxo, rodando bajo sus pies, asestando tajos con su espada en lugar de apuñalar como haría un romano, golpeando a los campistas con la parte plana de su espada y, en general, provocando el pánico masivo.