Autores:
  • Hermosos hombres y mujeres con sombras distorsionadas llegaron y quemaron las huellas de sus manos en las puertas antes de desaparecer hacia el cielo, corrientes de calor ondeando detrás de ellos con el silbido de alas invisibles. Aquí y allá caían plumas que, como mechones de fuego blanco, se desintegraban en cenizas en cuanto tocaban el suelo.