-
La sensación de peligro la hizo levantar más la cabeza. Se avecinaban batallas. Pero la vida estaba hecha para ser una batalla, ¿no? No había nada que temer.
La sensación de peligro la hizo levantar más la cabeza. Se avecinaban batallas. Pero la vida estaba hecha para ser una batalla, ¿no? No había nada que temer.