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Pero la esperanza tiene una resistencia y una fuerza asombrosas. Su propia persistencia en nuestros corazones indica que no es un tónico para ilusos, sino el suelo sobre el que se asientan los realistas.
Pero la esperanza tiene una resistencia y una fuerza asombrosas. Su propia persistencia en nuestros corazones indica que no es un tónico para ilusos, sino el suelo sobre el que se asientan los realistas.