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La gente pasaba deprisa, los otros de la calle, anónimos interminables, veintiuna vidas por segundo, carreras en sus rostros y pigmentos, aerosoles del ser más veloz.
La gente pasaba deprisa, los otros de la calle, anónimos interminables, veintiuna vidas por segundo, carreras en sus rostros y pigmentos, aerosoles del ser más veloz.