-
Creí que al ponerlo en palabras, podría forzar el sentido de todo lo que había sucedido, que el efecto seguiría a la causa, y la razón de cada evento se aclararía para mí. Pero un día volví y me encontré con que todos mis cuidadosos garabatos se habían convertido en fragmentos de pergamino que yacían en un patio pisoteado con nieve húmeda soplando sobre ellos. Senté mi caballo, los miré y supe que, como siempre ocurriría, el pasado se había liberado de mi esfuerzo por definirlo y comprenderlo. La historia no está más fija y muerta que el futuro. El pasado no está más lejos que el último aliento que respiraste.