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La lealtad de las mujeres hay que ganársela con confianza y afecto, y no con rituales bárbaros. Ha llegado el momento de dejar atrás las viejas formas de sufrimiento
La lealtad de las mujeres hay que ganársela con confianza y afecto, y no con rituales bárbaros. Ha llegado el momento de dejar atrás las viejas formas de sufrimiento