Autores:
  • A veces, para pintar una cabeza hay que renunciar a toda la figura. Para pintar una hoja, tienes que sacrificar todo el paisaje. Al principio puede parecer que te estás limitando, pero al cabo de un tiempo te das cuenta de que teniendo un cuarto de pulgada de algo tienes más posibilidades de aferrarte a una determinada sensación del universo que si pretendes hacer el cielo entero.