Autores:
  • Si yo fuera el moro, no sería Iago. Siguiéndole a él no me sigo sino a mí mismo; el cielo es mi juez, no yo por amor y deber, sino pareciéndolo por mi fin peculiar. Porque cuando mi acción exterior demuestre el acto y la figura nativa de mi corazón En elogio externo, no pasará mucho tiempo Pero llevaré mi corazón en mi manga Para que los cuervos lo picoteen. No soy lo que soy

    1603-4 Iago. Othello, act1, sc.1, l.60-5.