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  • Una de las cosas realmente malas que puedes hacerle a tu escritura es disfrazar el vocabulario, buscando palabras largas porque quizá te avergüenzas un poco de las cortas. Es como vestir de noche a un animal doméstico. La mascota se avergüenza y la persona que ha cometido este acto de cutrez premeditada debería avergonzarse aún más.

    Stephen King (2002). “On Writing”, p.110, Simon and Schuster