Autores:
  • Le aseguro, señor, que no tengo ninguna pretensión de esa clase de elegancia que consiste en atormentar a un hombre respetable. Prefiero que se me haga el cumplido de creerme sincero. Le agradezco una y otra vez el honor que me ha hecho con sus propuestas, pero aceptarlas es absolutamente imposible. Mis sentimientos me lo prohíben. ¿Puedo hablar más claro? No me considere ahora como una elegante mujer que pretende acosarle, sino como una criatura racional que dice la verdad desde su corazón.

    Jane Austen (1853). “Pride and Prejudice”, p.97