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Quien no ve la vanidad del mundo es muy vanidoso él mismo. ¿Y quién no la ve, aparte de los jóvenes cuyas vidas son todo ruido, diversiones y pensamientos para el futuro? Pero quítales la diversión y los verás aburridos hasta la extenuación. Entonces sienten su nulidad sin reconocerla, pues nada puede ser más desdichado que estar intolerablemente deprimido en cuanto uno se ve reducido a la introspección sin medios de diversión.