-
Mis dedos ansiaban recorrer largamente sus lomos, llegar a uno cuya atracción no podía dejar pasar, arrancarlo, abrirlo, cerrar los ojos e inhalar el aroma de polvo viejo y literario que encendía el alma.
Mis dedos ansiaban recorrer largamente sus lomos, llegar a uno cuya atracción no podía dejar pasar, arrancarlo, abrirlo, cerrar los ojos e inhalar el aroma de polvo viejo y literario que encendía el alma.