-
Nosotros, a diferencia de la Alemania nazi o la Italia de Mussolini, nunca hemos dejado de ser una nación de leyes, no de hombres. Pero somos testigos de cómo hombres con motivos y una mayoría pueden manipular la ley con fines crueles e injustos.
Nosotros, a diferencia de la Alemania nazi o la Italia de Mussolini, nunca hemos dejado de ser una nación de leyes, no de hombres. Pero somos testigos de cómo hombres con motivos y una mayoría pueden manipular la ley con fines crueles e injustos.