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Las palabras no son tan satisfactorias como nos gustaría que fueran, pero, al igual que nuestros vecinos, tenemos que vivir con ellas y debemos sacar lo mejor y no lo peor de ellas.
Las palabras no son tan satisfactorias como nos gustaría que fueran, pero, al igual que nuestros vecinos, tenemos que vivir con ellas y debemos sacar lo mejor y no lo peor de ellas.