-
Ayudarías si pudieras, ¿verdad, chico?". Le dije. "No es de extrañar que te llamen el mejor amigo del hombre. Fiel, leal y verdadero, compartes nuestras penas y te alegras con nosotros de nuestros triunfos, el mejor amigo que hemos conocido, mejor amigo de lo que merecemos. Nos has acompañado en las buenas y en las malas, en el campo de batalla y en el hogar, negándote a abandonar a tu amo incluso cuando la muerte y la destrucción te rodeaban. Ah, noble perro, eres el espejo peludo en el que vemos reflejado nuestro mejor yo, el hombre tal y como podría ser, sin mancha de guerra o ambición, impoluto por...