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  • Dicen que la cura trata de la felicidad, pero ahora entiendo que no es así y que nunca lo fue. Se trata del miedo: miedo al dolor, miedo a las heridas, miedo, miedo, miedo: una existencia animal ciega, chocando contra las paredes, arrastrando los pies por pasillos cada vez más estrechos, aterrorizada, aburrida y estúpida.