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  • Recuerdo la historia de una chica del Paraíso que una vez se comió una manzana. Un sabio sapiente se la dio. Gracias a ella, vio las cosas de otra manera. Lo que parecían monedas de oro eran hojas muertas. Las ropas ricas eran harapos de telaraña. Y vio que había un muro alrededor del mundo, con una puerta cerrada.