Autores:
  • Un chillón aumento de potencia se precipitó por mis senderos, meciéndome contra la pared. El cuerpo de Ido chocó contra el mío. No iba a soltarme. Ahora no. El Dragón Rata aulló, su pesada fuerza azul retrocedió ante el ataque del oro sinuoso. Una energía cruda y regocijante inundó mis siete centros de poder: abriendo, empujando, buscando. Y detrás de todo ello, una presencia exultante por la alegría de la liberación y el reencuentro. Levanté la vista y, por fin, mi visión mental se aclaró. Pude ver el Dragón Espejo. Mi Dragón.

    Alison Goodman (2010). “Eon”, p.310, Penguin