Autores:
  • Si nos aferramos fuertemente a cualquier cosa que se nos ha dado sin estar dispuestos a permitir que se utilice como el Dador quiere que se utilice, impedimos el crecimiento del alma. Lo que Dios nos da no es necesariamente "nuestro", sino sólo nuestro para devolvérselo, nuestro para desprendernos, nuestro para perderlo, nuestro para dejarlo ir, si queremos ser nosotros mismos. Hay que morir muchas veces para alcanzar nuestra madurez en Cristo, hay que desprenderse de muchas cosas.