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El principio de la libertad es darse cuenta de que no eres "el pensador". En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel superior de conciencia. Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, que el pensamiento es sólo un aspecto minúsculo de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas que de verdad importan -la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interior- surgen de más allá de la mente. Empiezas a despertar.