Autores:
  • El mecanismo del reloj no podía funcionar en contra de su naturaleza. Los segundos, los minutos y las horas sólo avanzaban. Paciente, preciso e imparable. La memoria era un capricho, una ilusión que rompía como una ola sobre el gigante del tiempo. El pasado seguía siendo pasado.

    Matthew J. Kirby (2012). “The Clockwork Three”, p.155, Scholastic Inc.