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  • Ya se llame fascismo, democracia o dictadura del proletariado, nuestro gran adversario sigue siendo el aparato: la burocracia, la policía, el ejército. No el que se enfrenta a nosotros al otro lado de la frontera de las líneas de batalla, que no es tanto nuestro enemigo como el enemigo de nuestros hermanos, sino el que se hace llamar nuestro protector y nos convierte en sus esclavos. Cualesquiera que sean las circunstancias, la peor traición será siempre subordinarnos a este aparato y pisotear, a su servicio, todos los valores humanos en nosotros mismos y en los demás.