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Dedico esta novela a Gala, que estuvo constantemente a mi lado mientras la escribía, que fue el hada buena de mi equilibrio, que desterró las salamandras de mis dudas y fortaleció los leones de las certezas.
Dedico esta novela a Gala, que estuvo constantemente a mi lado mientras la escribía, que fue el hada buena de mi equilibrio, que desterró las salamandras de mis dudas y fortaleció los leones de las certezas.