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Dios salve a la Reina y a un régimen fascista... un fascismo desdentado y fofo, sin duda. Nunca vayas demasiado lejos en ninguna dirección, es la ley básica sobre la que se construye Limey-Land. La Reina estabiliza todo el cagadero que se hunde y mantiene a una pequeña élite de riqueza y privilegio en la cima. Los ingleses se han ablandado en el retrete. Inglaterra es como una bestia demasiado estúpida para saber que está muerta. Se hunde en sus propios desechos, el contragolpe y el mal karma del imperio.