-
Es esta nada (en soledad) a la que tengo que enfrentarme en mi soledad, una nada tan espantosa que todo en mí quiere correr hacia mis amigos, mi trabajo y mis distracciones para poder olvidar mi nada y hacerme creer que valgo algo. La tarea es perseverar en mi soledad, permanecer en mi celda hasta que todos mis seductores visitantes se cansen de aporrear mi puerta y me dejen en paz. La sabiduría del desierto es que la confrontación con nuestra propia y aterradora nada nos obliga a entregarnos total e incondicionalmente al Señor Jesucristo.