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Pero, ¡suave! ¿qué luz se cuela por aquella ventana? Es el este, y Julieta es el sol. Levántate, hermoso sol, y mata a la envidiosa luna, que ya está enferma y pálida de dolor, que tú, su doncella, eres mucho más hermosa que ella. No seas su doncella, ya que es envidiosa; Su librea de vestal no es mas que enferma y verde Y nadie sino los necios la llevan; desechala. ¡Es mi señora, oh, es mi amor! ¡Oh, que ella supiera que lo es!