Autores:
  • Las casas, como las personas, tienden a volverse algo excéntricas si se las deja demasiado solas; esta casa era el equivalente arquitectónico de un anciano con una bata gastada y zapatillas rotas, que se levantaba y se acostaba a horas extrañas del día, y que mantenía una conversación continua con amigos que nadie más podía ver.

    Susanna Clarke (2005). “Jonathan Strange and Mr Norrell”, p.488, Bloomsbury Publishing USA