-
La verdadera grandeza, el verdadero liderazgo, no se consigue reduciendo a los hombres a su servicio, sino entregándose uno mismo en servicio desinteresado a ellos.
La verdadera grandeza, el verdadero liderazgo, no se consigue reduciendo a los hombres a su servicio, sino entregándose uno mismo en servicio desinteresado a ellos.