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  • Durante la vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras los acosaron constantemente, recibieron sus teorías con la malicia más salvaje, el odio más furioso y las campañas de mentiras y calumnias más inescrupulosas. Tras su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por así decirlo, y santificar sus nombres hasta cierto punto para "consuelo" de las clases oprimidas y con el objeto de embaucar a estas últimas, al tiempo que se despoja a la teoría revolucionaria de su sustancia, se embota su filo revolucionario y se vulgariza.