-
La muerte, por supuesto, es un refugio. Es adonde vas cuando un nuevo nombre, o una máscara y una capa, ya no pueden ocultarte de ti mismo. Es adonde huyes cuando ninguno de los principados de tu conciencia te concede asilo.
La muerte, por supuesto, es un refugio. Es adonde vas cuando un nuevo nombre, o una máscara y una capa, ya no pueden ocultarte de ti mismo. Es adonde huyes cuando ninguno de los principados de tu conciencia te concede asilo.