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Me dirigí hacia la montaña, que era un faro casi irresistible para mi yo tormentoso. Brillaba con calor, presión y turbulencia, todo lo que un pequeño demonio de polvo como yo podía desear.
Me dirigí hacia la montaña, que era un faro casi irresistible para mi yo tormentoso. Brillaba con calor, presión y turbulencia, todo lo que un pequeño demonio de polvo como yo podía desear.