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Una mirada y supe exactamente quién y qué era. El clásico macho alfa, el tipo que había estimulado la evolución hace unos cinco millones de años clavándose a todas las hembras a la vista. Encandilaban, seducían y se comportaban como cabrones, y sin embargo las mujeres eran biológicamente incapaces de resistirse a su ADN mágico.