Autores:
  • Bajo el capitalismo, el hombre común disfruta de comodidades que en épocas pasadas eran desconocidas y, por tanto, inaccesibles incluso para los más ricos. Pero, por supuesto, estos coches, televisores y frigoríficos no hacen feliz al hombre. En el instante en que los adquiere, puede sentirse más feliz que antes. Pero en cuanto se satisfacen algunos de sus deseos, surgen otros nuevos. Así es la naturaleza humana.