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La paz hay que crearla para mantenerla. Es el producto de la fe, la fuerza, la energía, la voluntad, la simpatía, la justicia, la imaginación y el triunfo de los principios. Nunca se logrará con pasividad y quietismo.
La paz hay que crearla para mantenerla. Es el producto de la fe, la fuerza, la energía, la voluntad, la simpatía, la justicia, la imaginación y el triunfo de los principios. Nunca se logrará con pasividad y quietismo.