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Leyendo sueños. Eso fue lo que la hizo empezar a caminar por la carretera. Cada día caminaba un poco más: una milla, y volvía a casa. Tres kilómetros, y vuelta a casa. Un día siguió caminando.
Leyendo sueños. Eso fue lo que la hizo empezar a caminar por la carretera. Cada día caminaba un poco más: una milla, y volvía a casa. Tres kilómetros, y vuelta a casa. Un día siguió caminando.