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Crecí en la cultura patriarcal negra tradicional y no hay duda de que me voy a llevar a la tumba muchas complicidades patriarcales inconscientes, pero presentes, porque están muy arraigadas en mi forma de ver el mundo. Por lo tanto, al igual que el alcoholismo, la drogadicción o el racismo, el patriarcado es una enfermedad y estamos en perenne recuperación y recaída. Así que hay que levantarse cada mañana y luchar contra él.