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Todo hombre ambicioso tiene que luchar contra su siglo con sus propias armas. Lo que este siglo adora es la riqueza. El Dios de este siglo es la riqueza. Para triunfar hay que tener riquezas. A toda costa hay que tener riqueza.
Todo hombre ambicioso tiene que luchar contra su siglo con sus propias armas. Lo que este siglo adora es la riqueza. El Dios de este siglo es la riqueza. Para triunfar hay que tener riquezas. A toda costa hay que tener riqueza.