-
Mi hermano pequeño tenía una manía maravillosa desde el instituto hasta que se licenció en Medicina. Llevaba una tarjeta en la cartera que decía: "Si me descubren con amnesia, por favor, dame los siguientes libros para leer..." Y en ella había media docena de libros en los que anhelaba recuperar esa primera y gloriosa sensación de necesidad de averiguar "qué pasa después"... la sensación que te mantiene despierto media noche. La sensación que llega antes de que te hayas aprendido la trama.