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¿Qué puedo esperar de mí mismo? Mi sensación en toda su horrible agudeza, y una profunda conciencia del sentimiento. Una mente aguda que sólo me destruye, y una insólita capacidad de soñar para mantenerme entretenido. Una voluntad muerta y un reflejo que la acuna, como a un niño vivo. De, El libro del desasosiego