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En esta era metálica de bárbaros, sólo un cultivo implacable de nuestra capacidad de soñar, de analizar y de cautivar puede impedir que nuestra personalidad degenere en nada o en una personalidad como todas las demás.
En esta era metálica de bárbaros, sólo un cultivo implacable de nuestra capacidad de soñar, de analizar y de cautivar puede impedir que nuestra personalidad degenere en nada o en una personalidad como todas las demás.