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Amigo mío, no soy lo que parezco. La apariencia no es más que una prenda que llevo, una prenda tejida con esmero que me protege de tus preguntas y a ti de mi negligencia. El "yo" que hay en mí, amigo mío, habita en la casa del silencio, y allí permanecerá para siempre, imperceptible, inaccesible.