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No subestimemos lo difícil que es ser compasivo. La compasión es dura porque requiere la disposición interior de ir con los demás al lugar donde se encuentran débiles, vulnerables, solos y rotos. Pero ésta no es nuestra respuesta espontánea al sufrimiento. Lo que más deseamos es acabar con el sufrimiento huyendo de él o encontrándole una cura rápida.