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  • Si su trabajo es satisfactorio, la gente no necesita ocio en el sentido antiguo. Nadie se pregunta qué hacían Newton o Darwin para relajarse, o cómo pasaba Bach sus fines de semana. En Eden-Olympia, el trabajo es el juego por excelencia, y el juego, el trabajo por excelencia.

    J. G. Ballard (2010). “Super-Cannes: A Novel”, p.99, Macmillan