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  • En resumen, no me insultes con las decapitaciones, los cortes de dedos o las desinflaciones de pulmones que planeas para mis obras. Necesito mi cabeza para sacudirla o asentir, mi mano para agitarla o cerrarla en un puño, mis pulmones para gritar o susurrar. No me iré suavemente a un estante, degutado, para convertirme en un no-libro. Todos los árbitros, de vuelta a las gradas. Árbitros, a las duchas. Es mi juego. Yo lanzo, yo bateo, yo atrapo. Corro las bases. Al atardecer he ganado o perdido. Al amanecer, vuelvo a intentarlo de nuevo. Y nadie puede ayudarme. Ni siquiera tú.

    Ray Bradbury (1990). “Fahrenheit 451: Curriculum Unit”