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Sirius pareció tardar una eternidad en caer: su cuerpo se curvó en un grácil arco mientras se hundía hacia atrás a través del raído velo que colgaba del arco.
Sirius pareció tardar una eternidad en caer: su cuerpo se curvó en un grácil arco mientras se hundía hacia atrás a través del raído velo que colgaba del arco.