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Algunas personas quieren ver a Dios con sus ojos como ven a una vaca, y amarle como aman a una vaca - por la leche y el queso y el beneficio que les reporta. Así sucede con las personas que aman a Dios por la riqueza exterior o la comodidad interior. No aman rectamente a Dios, cuando lo aman para su propio provecho.