-
Felicity -intervino la señora Featherington-, ¿por qué no le hablas al señor Brdgerton de tus acuarelas?". Por su vida, Colin no podía imaginar un tema menos interesante (excepto quizá las acuarelas de Phillipa), pero aun así se volvió hacia la menor de los Featherington con una sonrisa amistosa y preguntó: "¿Y cómo son tus acuarelas?". Pero Felicity, bendita sea, le dedicó ella misma una sonrisa más bien amable y no dijo nada más que: "Imagino que están bien, gracias".