-
Me sube una oleada de sangre a la cabeza, se me encoge el estómago, como si algo peligroso no acabara de golpearme. Es como si me hubieran pillado robando o mintiendo, o como si hubiera oído a otras personas hablar de mí, decir cosas malas de mí a mis espaldas. Siento el mismo rubor de vergüenza, de culpa y terror, y de frío asco de mí mismo. Pero no sé de dónde vienen estos sentimientos, qué he hecho.